La falsificación del ámbar no es un problema nuevo, su singularidad y belleza marcaron, desde el principio, unos precios que espolearon el ingenio y la picaresca para lograr imitaciones de bajo coste que pudiesen ser vendidas como auténticas.

Estos sustitutos baratos del ámbar llevan rondando desde tiempos de los romanos, pero con el tiempo se han vuelto más abundantes y más difíciles de detectar. Por ello, es importante conocer los métodos clásicos de identificación del ámbar verdadero y las maneras que tenemos de protegernos del fraude.

identificar ámbar verdadero

Aclarando los conceptos: Falsificación, Imitación y Modificaciones

Antes de nada conviene tener claros algunos conceptos que, de lo contrario, nos pueden llevar a malentendidos.

Una imitación es un producto fabricado con la intención de parecerse a otro normalmente más valioso. Cuando se imita una obra de arte, se suele denominar réplica y en ninguno de los dos casos implica fraude.

Sin embargo, una falsificación es una imitación o réplica ilegal, es decir, una imitación o réplica que se vende como si no lo fuera, lo que sí que constituye una estafa

Por último, están las modificaciones o mejoras. Estos son productos de ámbar auténtico que han sido tratados de diferentes maneras para realzar el color o aumentar su transparencia y vistosidad. No son imitaciones, pero también debe especificarse cuando una pieza ha sido modificada o tratada, ya que en general, se considera que una pieza así tratada es menos valiosa que una en estado original.

Imitaciones

A sabiendas de esto, conviene saber la terminología con la que fabricantes y vendedores comercializan el ámbar y sus imitaciones y que normalmente encontraremos en las descripciones de producto.

Las principales imitaciones son:

  • Vidrio coloreado: El más antiguo de los sustitos del ámbar que ha existido, ya no es tan popular, pues es bastante evidente y hay productos todavía más baratos.
  • Plástico: muy abundante, pero afortunadamente no muy difícil de detectar.
  • Amberoid o ámbar sintético: un compuesto hecho de diferentes resinas que han sido aglutinadas a alta presión y temperatura.
  • Faturan: Una mezcla de origen árabe que existe desde hace poco más de doscientos años, a veces llamado ámbar faturan. Es una mezcla de ámbar auténtico, resinas e incienso. Muy popular en la confección de collares de cuentas religiosos y kombolois griegos.
  • Copal: Muy conocido en América latina, el copal puede ser muy difícil de distinguir del ámbar ya que es resina en proceso de fosilización.
  • Baquelita: Un compuesto plástico sintético muy utilizado en las imitaciones del ámbar durante la primera mitad del siglo XX.

Estos son los más empleados, aunque ni mucho menos los únicos, otros materiales y resinas son: La Goma Dammar, la Resina de Kauri, la Colofonia, resinas epoxi, resinas fenólicas artificiales, polietileno o poliestireno, etc…

Como se puede ver, hay decenas de imitadores del ámbar aunque a veces ni siquiera nos los van a nombrar, en lugar de ello se usan expresiones como: ámbar sintético o artificial.

Tipos de ámbar auténtico comercializado

En el caso del ámbar auténtico también existe una clasificación que atiende al grado en el que este ha sido tratado o modificado, las mejoras de las que hablábamos anteriormente. Procede de la industria del ámbar polaco, con gran tradición en el sector y que suele marcar las directrices del mercado internacional del ámbar.

Según los diferentes tratamientos a los que se ha sometido una piedra de ámbar antes de venderse, ésta se clasificaría del siguiente modo:

Ámbar natural

Las mejores piezas de ámbar se denominan así. Para que un producto se pueda etiquetar como de ámbar natural, sólo puede haber sido trabajado mecánicamente, es decir, tallado y pulido para darle forma.

ambar natural

Este ámbar conserva su aspecto, opacidad, color e imperfecciones originales.

Ámbar mejorado

Las siguientes piezas en calidad son las que se denominan mejoradas, que son aquellas que han recibido tratamientos térmicos y de presión para reforzar o modificar el color o aumentar la transparencia.

ámbar modificado

Estos tratamientos para intensificar el color se remontan a la antigüedad y se inspiraron en fenómenos naturales, ya que el ámbar cuando era dejado bajo el sol de las playas iba obteniendo un tono más oscuro y se volvía más transparente.

Hoy en día ya son pocos los que calientan lentamente el ámbar en aceites como hacían los antiguos, en su lugar se utilizan hornos donde además se somete a altas presiones a las piedras para eliminar sus burbujas microscópicas internas y facilitar así su translucidez.

Ámbar combinado o pegado

Se denominan así a las piezas que se hacen uniendo dos o más partes de ámbar natural, mejorado o prensado, normalmente de distintas coloraciones, mediante pegamentos incoloros. 

ámbar pegado o combinado

Ámbar prensado o reconstruido

Para aprovechar los residuos de las producciones y trabajos de ámbar natural o para poder rentabilizar pequeñas porciones demasiado insignificantes por sí solas, estos restos, se prensan y se reconstruyen para formar piedras más grandes con apariencia de originales.

Los alemanes y austríacos fueron los pioneros en esta técnica a finales del siglo XIX y desde entonces, se han mejorado mucho, de modo que el resultado puede ser muy difícil de distinguir incluso para un experto.

Este método de producción del ámbar es cada vez más común y se estima que un 80% del ámbar que se vende dentro de Rusia (el mayor productor de ámbar mundial) es ámbar reconstruido.

Dentro del de ámbar auténtico, estas piezas son las de menor valor.

Modos de distinguir el ámbar autentico de las imitaciones

Viendo la cantidad de imitadores que tiene el ámbar, es natural y conveniente, querer saber de qué manera se puede ver si una pieza que tenemos o que queremos adquirir es auténtica.

Para ello hay varios métodos que pueden servir pero que no funcionarán para distinguir un ámbar mejorado de uno sin tratar. En este caso, sólo se puede recurrir a expertos y laboratorios de certificación.

certificados gemológicos

Muchas de las piezas que se venden vienen acompañadas de certificados como estos, expedidos por laboratorios gemológicos, en los que se da fe de la autenticidad del ámbar y se detallan las mejoras a las que ha sido sometido. El Instituto Gemológico Internacional y la Asociación Internacional del Ámbar son dos de los laboratorios más prestigiosos que habitualmente realizan este tipo de certificaciones. Si tu piedra viene con un certificado de alguno de ellos, puedes comprobarlo introduciendo en el número de certificado en sus webs.

  • Por su peso y tacto. El ámbar es cálido al tacto y ligero, un vidrio puede engañar por su aspecto, pero al tocarlo se hará evidente que no es ámbar ya que es más frío, más duro y más pesado.
  • Rayado con la uña. El copal es muy similar al ámbar, pesa igual y tampoco es una piedra fría. Sin embargo es más blando que el ámbar y se puede rayar con la uña mientras que el ámbar no. Eso sí, no lo intentes rayar con un cuchillo, porque dañarás al ámbar, que aunque más duro que el copal, sigue siendo una piedra blanda.
  • Densidad. Al ser tan poco denso el ámbar flota en agua salada. Sumerge unas piezas de ámbar (que no vayan acompañadas de plata o metales) en agua con bien de sal para distinguirlas de imitaciones como: la baquelita, el celuloide, y otras resinas epoxi o vidrio.
  • Luz Ultravioleta. El mejor modo para distinguirlo del plástico. Al iluminar el ámbar con una linterna de luz ultravioleta, también llamada luz negra, este brilla con una fluorescencia azul muy intensa. Pero, ¡cuidado!, porque el copal también.
linterna ultravioleta

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Cualquiera puede comprar una linterna UV por muy poco dinero, y no sólo vale para identificar imitaciones de ámbar, también sirve para buscar manchas de mascotas en la casa, detectar billetes falsos y muchas otras cosas.

  • Acetona o Alcohol. Otro modo de detectar al copal y muchas otras resinas es utilizar un cuentagotas con cualquiera de estos dos productos. Si dejas caer un par de gotas, una sobre otra, de alguno de ellos sobre una pieza de resina de imitación, se volverá opaca y blanquecina, mientras que al ámbar no le afecta en absoluto.
  • Electricidad estática. Frota con un paño durante unos minutos una pieza de ámbar y comprueba que atrae el pelo o pequeños papeles. La propiedad de cargarse con electricidad estática es única del ámbar.

Lo que nunca debes intentar es rayar con un cuchillo, perforar con una aguja o quemar de ningún modo una pieza de ámbar, por lo menos si la aprecias y no la quieres estropear.

Conclusión

Existen cantidad de productos que imitan mejor o peor al ámbar y muchos otros que aun siendo ámbar, están tratados o modificados en diferentes grados.

Si ya hemos adquirido la pieza y sospechamos de su veracidad, podemos intentar salir de dudas con los métodos de comprobación clásicos, aunque no tendremos garantía de autenticidad al 100%.

Por ello, como norma general antes de comprar hay que:

  • Fijarse bien en las descripciones del producto.
  • Desconfiar de precios demasiado bajos en piezas muy grandes o que deberían ser muy escasas, como ámbares azules o con insectos y otras inclusiones llamativas.
  • Y sobre todo, intentar adquirir las piezas en vendedores de confianza, con garantía de devolución y con certificado de autenticidad si la pieza es cara.

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