La forma más especial y escasa de ámbar es el ámbar azul. Redescubierto a finales del siglo XX por la industria joyera, ya era conocido por los nativos de la actual República Dominicana antes del desembarco de Colón, quienes lo utilizaban en la confección de adornos y objetos religiosos.

Es justo en este país de donde se obtiene la mayor parte de ámbar azul del mundo y aunque existen otros lugares donde ocasionalmente aparece alguna pieza de este color, son puras excepciones.

A diferencia de otros colores que se dan en las piezas de ámbar, el ámbar azul sólo se manifiesta bajo determinadas condiciones de luz, en concreto, a la luz del sol natural y siempre que se vea sobre un fondo de color claro. Este tipo de ámbar, que es especialmente transparente, se ve con un color amarillo parduzco ordinario bajo la luz blanca o sobre fondos oscuros.

ámbar de color azul

Esta coloración tan particular que juega tanto con la luz, es un regalo para la vista, en tanto que depende desde dónde y cómo se mire se verá diferente. Por ello, para los joyeros es un reto la confección de joyas de ámbar azul, más aún por el hecho de que si se somete a los típicos tratamientos de mejora del color mediante calor, el azul desaparece.

El aspecto tan llamativo y cambiante de este tipo de ámbar bastarían para que cotizase por encima del resto, pero por si esto no fuese suficiente, apenas se producen 50 Kg. al año, disparando su precio por gramo en el mercado.

   
colgante de ámbar amarillo

Ámbar Amarillo

El clásico, con decenas de tonalidades.

ámbar color blanco

Ámbar Blanco

Elegante y escaso.

ámbar color negro

Ámbar Negro

Repleto de restos orgánicos.

ámbar rojo

Ámbar Rojo

Sangre de dragón.

ámbar de color verde

Ámbar verde

Espléndido y no tan caro.