El ámbar no es una piedra corriente, su origen y estructura interna en nada se parecen a los de las demás piedras de origen mineral, más duras y frías. Esta es una piedra cálida y reluciente, que refleja en su interior la vida del árbol del que emanó hace millones de años.

Por ello, los cuidados que debe recibir también son mayores, es el precio de su belleza. Pero también es una piedra agradecida ya que a cambio de un poco de cariño y atención, nos devolverá luminosidad y energía radiante.

pulseras de ámbar de distintos colores

Causas del deterioro del ámbar

La piedra de ámbar que hoy ha llegado hasta tu mano ha permanecido enterrada o en el fondo del mar desde mucho antes que existiese el primer ser humano. Todo ese tiempo, la resina original que la formó, fue preservada de la luz, el aire y los elementos.

Sin embargo, una vez extraída y pulida por la mano del hombre, la piedra ha vuelto a ser expuesta a la luz y a la atmósfera, lo que muy poco a poco la irá deteriorando.

La oxidación, la contaminación y los cambios de temperatura, afectan lenta pero inexorablemente al ámbar, que con el tiempo puede volverse opaco y adquirir una tonalidad más oscura casi rojiza. Además, el ámbar es una piedra bastante blanda, que puede ser rayada y dañada con relativa facilidad.

Por fortuna, esto se puede evitar tomando una serie de precauciones que mantendrán el ámbar tan vivo y brillante como el primer día.

Precauciones que debes tener con tu piedra de ámbar

Lo primero que se debe hacer, es no tratar al ámbar como al resto de joyas y piedras que tengas, la mejor manera de preservarla es habituarse a tratarla con las siguientes precauciones:

  • Mantenla alejada de productos químicos y cosméticos porque la acabarán empañando. Por ello, es bueno, si se van a vestir complementos de ámbar en contacto con la piel, que se haga, al menos, una hora después de haber usado lacas o perfumes.
  • Por la misma razón, no se debe manipular con las manos sucias. Los restos de grasas, comida o productos de limpieza la irán poco a poco empañando.
  • Evita exponerla a temperaturas extremas, tanto de frío como de calor. No se va a derretir ni a quebrar, pero si la dejamos cerca de la calefacción, o entramos con ella en una sauna, le irán apareciendo pequeñas grietas que con el tiempo pueden agrandarse. Y desde luego, nunca la acerques a un fuego, porque ardería.
  • Debido a su fragilidad y sensibilidad a la luz, deberás tener cuidado con el modo en que la almacenas.
almacenamiento y cuidados del ámbar

Consejos para su almacenamiento

Al ser más blanda que la mayoría de las piedras utilizadas en joyería, es recomendable que se guarde en una caja por separado. Tampoco es bueno dejarla expuesta de manera continua a la luz del sol, porque terminará por agrietarla.

Por eso, los expertos, recomiendan que tengas una caja forrada de terciopelo o paño suave sólo para tus piezas de ámbar, para almacenarlas solas y a oscuras. Prescinde de las típicas bolsas de joyería, que no van a impedir daños por contacto con otras piezas.

También es conveniente que las mantengas alejadas de la humedad, por lo que si vives en un clima húmedo, la cajita donde guardes tu ámbar habitualmente debería ser hermética.

Limpieza de las piezas de ámbar

Además de cuidar su almacenamiento, es conveniente que después de cada uso, se tome por costumbre limpiar las joyas de ámbar, sólo con limpiarlas con un paño suave (franela, microfibra o terciopelo) y seco bastará.

Si tienes por hábito tomar estas precauciones y sigues estos consejos, lo más probable es que tus piezas de ámbar se conserven perfectamente y nunca vayas a necesitar cuidados más intensos o la ayuda de un profesional.

De todos modos, como no siempre somos tan rigurosos y también, porque los accidentes existen, puede ocurrir que un día, te percates de que tus piezas de ámbar no tienen el mismo lustre que solían tener, quizás aparecen un poco nubladas o empañadas, o en el peor de los casos agrietadas o con signos de rotura.

Si este es el caso, todavía hay maneras de limpiar o incluso restaurar el ámbar que tú mismo puedes llevar a cabo.

Limpieza en profundidad

Hay varias maneras de limpiar el ámbar en profundidad, el modo más sencillo y más seguro de revitalizar tus piedras de ámbar, consiste en sumergirlas en agua dulce y fría por no más de diez minutos.

Si tus piedras están muy opacas, puedes añadir algo de jabón de manos al agua, o incluso, en lugar de jabón un poco de amoníaco (9-10 gotas en un vaso de agua), aunque esto es algo arriesgado porque si te pasas, las puedes dañar.

En cualquiera de los casos, tras el breve baño de agua dulce con jabón o sin él, lo que toca es secarlas con mucho esmero, que no quede ni rastro de humedad.

cuidados del ambar

Ten en cuenta que estos consejos de limpieza, se limitan a la limpieza del ámbar. Cuando este viene acompañado de plata, tendrás que tener en cuenta que la plata y el agua no se llevan nada bien. Si es oro, lo que lleva tu joya, no te tienes que preocupar por nada en absoluto, el oro lo aguanta todo.

Tras el secado, viene el truco final, pulirlas con aceite de oliva o de almendras. Frótate las manos con un poco de este aceite y sin anillos en tus dedos que puedan dañar las piedras, frota tu ámbar hasta que el aceite haya llegado a todos los rincones.

Para terminar, vuelve a secar el ámbar con otro paño limpio y seco.

Es muy importante que nunca utilices agentes químicos ni limpiadores de joyas o metales, así como aceites o grasas que no sean de oliva o almendras.

Existen otros métodos de limpieza en profundidad del ámbar, pero es mejor que en caso de tener que recurrir a ellos, se deje en manos de profesionales, nosotros podríamos hacer más mal que bien.

Restauración del ámbar

De la misma manera, cuando hay grietas evidentes o roturas, hay modos para restaurar las piezas de ámbar que utilizan los joyeros que las dejarán como nuevas y que sólo ellos pueden realizar.

Sin embargo, si tu piedra sólo tiene pequeños síntomas de desgaste o rozaduras, a lo mejor prefieres intentar restaurarla por ti mismo.

Nosotros en Todoambar, no lo recomendamos en absoluto, pero por lo menos, si queremos que sepas que existe un método casero para rellenar estas pequeñas grietas y ayudar a recuperar el lustre, basado en la limpieza con parafina y polvo blanqueador de dientes.

Consejo final

El mejor consejo que puedes seguir para conservar tu ámbar lo mejor posible es utilizarlo a menudo porque si bien el contacto con ciertas grasas es malo, el contacto continuado con la piel, dota a las piedras de una finísima capa protectora frente al aire y la luz.

colgante de ámbar
 

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